Carnicas Ortin
Sobre nosotros
Carnicas Ortin
Calidad, sabor y tradición
Cárnicas Ortín S.L. se fundó en el año 1996, gracias a la dilatada experiencia de la familia en el sector cárnico y fruto de la demanda de sus productos.
En sus inicios se elaboraban conservas y embutidos de cerdo tradicionales tales como el chorizo y la longaniza de Aragón, unos años más tarde se amplió la gama de productos elaborando los escabeches de perdiz, codorniz y conejo junto con los embutidos de caza (ciervo y jabalí).
Fruto de su inquietud y de la búsqueda de nuevos elaborados, en la actualidad, queriendo potenciar los productos de la zona, se fabrican nuevos embutidos con setas, pistachos y nuestra tan apreciada trufa negra de Teruel.
La familia Ortín comenzó su andadura en el año 1986 abriendo un supermercado en la población, en 1990 comenzaron con las explotaciones porcinas, creando su primera granja, en la actualidad cuenta con más de 8.000 ejemplares en sus instalaciones.
Nuestras granjas están equipadas con las últimas tecnologías del mercado para garantizar el bienestar animal y una adecuada y confortable estancia, calefacción radial, control de temperatura, control de alimentación, limpieza y atención por parte de nuestros granjeros que revisan uno a uno todos los animales para comprobar su buen estado en nuestras instalaciones.
Todo ello se transmite en la carne del animal de la que luego salen nuestros apreciados productos, pudiendo controlar todo el proceso desde la materia prima hasta el contacto final con el cliente.
Ejulve, pequeña localidad y portal de entrada al Maestrazgo turolense se encuentra a 1110 metros de altitud, a los pies de la sierra de Majalinos, primera cadena montañosa desde el valle del Ebro al noreste, cruce de caminos y portal de entrada al Maestrazgo es una localidad con arte y cultura, escarpados montes y sinuosas fuentes que dan la bienvenida al visitante con sabor y olor a tradición por lo bien hecho, sus montes saben a embutido, su rio a queso, su aire huele a jamón y el atardecer a conserva.
¿Qué es Cárnicas Ortín para uno de sus clientes?
Hablar de Cárnicas Ortín es hablar de una forma de hacer las cosas que, por desgracia, cada vez cuesta más encontrar. No es solo una empresa de embutidos. Es una casa con oficio, con raíces, con gente que sabe lo que hace y que lo hace con una honestidad que se nota en cada producto.
Desde dos localidades de Teruel, en plena España vaciada, Cárnicas Ortín demuestra que desde los pueblos también se puede construir algo extraordinario. Allí, lejos del ruido y de las prisas, mantienen vivo un saber hacer que tiene mucho de tradición, de paciencia y de respeto por el producto. No en vano son Maestros Artesanos, y eso no es una etiqueta más: es una manera de entender el trabajo.
Lo que más admiro de Cárnicas Ortín es que controlan toda la cadena de valor. Desde la crianza de los cerdos hasta la elaboración final de sus embutidos, cuidan cada paso con una exigencia poco habitual. Eso se traduce en productos auténticos, con sabor, con identidad y con una calidad que no necesita demasiadas explicaciones: basta con probarlos.
Pero si el producto es extraordinario, las personas que hay detrás lo son todavía más. En Cárnicas Ortín hay compromiso, oficio y orgullo por lo bien hecho. Hay una familia, un equipo y una forma de trabajar que representa lo mejor de nuestra tierra: gente seria, cercana y apasionada por mantener viva una tradición sin renunciar a hacer las cosas cada día mejor.
Para mí, Cárnicas Ortín es precisamente eso: producto excepcional, personas excepcionales y una prueba clara de que desde Teruel, desde la España vaciada, se puede aportar muchísimo valor cuando se trabaja con alma, con conocimiento y con respeto por el origen.
